Hermanos y Hermanas este es un nuevo capitulo del libro "The Promised Key" escrito por Hon. Leonard P. HowellDeseo contarles a ustedes, mis queridos lectores, que Etiopía es un país de muchos contrastes que ha sido muy poco explorado y está poblado por Gente Negra. Su actitud hacia la llamada “civilización Occidental” no ha cambiado desde más de seis mil años.
El pueblo es Cristiano, aunque mantienen tradiciones Primitivas. El resultado es que esta Gente Negra de Etiopía son una extraordinaria y refinada mezcla que no se puede encontrar en ninguna otra parte del mundo.
En 1930, el Duque de Gloucester llevó a cabo una de sus más interesantes labores hasta ese momento. La ocasión fue la Coronación de Su Majestad Ras Tafari el Rey de Reyes y Señor de Señores el León Conquistador de la Tribu de Judá, el Elegido de Dios y Luz de este mundo.
El Duque tuvo que representar a su padre el Rey Anglosajón. Él le pasó a Su Majestad Ras Tafari un Cetro de oro sólido de veintisiete pulgadas de largo que había sido arrebatado de las manos de Etiopía unos años antes (Invasión de Sir Robert Napier)
El Duque se arrodilló frente a Su Majestad Ras Tafari el Rey de Reyes y Señor de Señores y habló en voz alta: “Maestro, el Maestro mi padre me ha enviado para representarlo, Señor. Él es incapaz de venir hasta acá y me dijo que lo serviría hasta el fin Maestro”. Vean el Salmo 72:9-11, también Génesis 49:10.
En un lado del cetro estaba escrito: “Etiopía estrechará sus manos hacia Dios” y al otro lado “El Rey de Reyes de Etiopía” lo más alto de la vara estaba terminada con un sello y sobre este una cruz remachada la que llevaba un rubí.
El Cetro era una obra de artesanía magnifica y había sido diseñada como una pieza histórica para las ceremonias especiales de Su Real Alteza de Etiopía, El Regidor de la Tierra.
El Duque también le dio a la Reina Omega, La Emperatriz de Etiopía (Woizero Menem), un Cetro de oro y marfil. Esta vara tenía la forma de un ramillete de lirios y en lo más alto unos lirios florecidos.
Era una ceremonia brillante, y la iglesia se llenaba de gente. Los Etíopes también se veían brillantes, todos con túnicas especiales habiendo dejado, por ese día, sus preciosas túnicas blancas, también llevaban joyas de gran valor.
Las espadas de los hombres estaban tremendamente ornamentadas con gemas. Llevaban una especie de sombreros trenzados con oro, en los cuales se podían ver las cubiertas de melenas de león. En contraste con esto estaban las mujeres que brillaban como el sol todas con velo y utilizando grandes túnicas.
Sus Majestades Rey Alfa y Reina Omega viajaron hacia la Catedral en un coche tirado por seis caballos árabes blancos.
La Reina Omega, usando una Túnica Plateada y su escolta sobre mulas usando pieles de león sobre sus hombros, formaron una procesión fuera de la Catedral.
El Rey Ras Tafari y La Reina Omega, La Pareja Real, la escolta y una línea de Obispos y Sacerdotes entraron y saludaron a los invitados de acuerdo a su rango.
Un gran homenaje fue hecho por los Obispos y Sacerdotes cuando el Rey Alfa se sentó en su trono, cumpliendo con el Salmo 21. La ceremonia duró 10 días desde el 2 hasta el 11 de Noviembre de 1930.
El Rey Alfa fue presentado con el orbe en sus manos, con flechas y muchos otros emblemas en Su Alta Oficina y los Dignatarios de los poderes del mundo se presentaron ante Él con las riquezas de los océanos.
El Emperador asistió personalmente a la mayoría de los preparativos para la recepción de sus miles de invitados, y día tras día se le podía ver rápidamente en su auto rojo inspeccionando cómo avanzaban los trabajadores blancos en la nueva carretera que él había ordenado; que el césped que él había plantado fuera cuidado y que la extensión de la luz eléctrica a través de la ciudad se apresurara.





